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      Las altas temperaturas deshidratan, irritan y congestionan tu piel.

      Para evitar poros tapados, resequedad, inflamación y rojeces, es necesario tener una rutina para tener en perfecto balance los niveles de sebo e hidratación en tu piel.

      Empieza por un double cleansing.

      Paso 1: desmaquillarte, retirar sudor e impurezas con un jabón a base de aceite. El aceite atrae al aceite como un imán, por lo que tendrás una limpieza más potente.

      Paso 2: limpiar el rostro con un jabón a base de agua. Logra el balance entre los aceites naturales de tu piel y la hidratación.

      Un paso crucial para el tiempo de calor es la exfoliación. Ya que sudamos más, los poros tienden a congestionarse, piensa en poros más abiertos, puntos negros, espinillas, etc. Con la exfoliación logras limpiar tus poros desde la raíz, eliminando impurezas del sudor, el polvo y la contaminación.

      Para calmar la piel usa un tónico calmante que refuerce la barrera natural de la piel. Busca ingredientes como la centella asiática o la niacinamida.

      Refresca, repara, calma e hidrata tu piel con una mascarilla.

      Termina con una máxima humectación con un producto hidratante tipo gel.

      Si es de día, no olvides usar protección solar. Sin esto, toda tu rutina será en vano.